
Génesis 31: 1-55
Introducción.
- Si una cosa es segura en los tiempos que corren, es que todo cambia vertiginosamente.
- Sólo tenemos que mirar alrededor. Cambios sociales, tecnológicos, políticos.
- Regímenes que parecían inamovibles han caído, concepciones del hombre, la naturaleza o la ciencia en general.
- Estos cambios nos afectan, pero tal vez, los cambios que realmente ponen nuestra vida patas arriba, son los cambios personales.
- Os puede asegurar que los cambios no son fáciles.
- En lo que va de año y éste todavía no ha concluido, he cambiado de iglesia, de trabajo, mi mujer también ha cambiado el suyo, la niña de colegio y no sabemos que cambios permitirá Dios en el futuro.
- Vosotros también sabéis de cambios. Muchos habéis dejado vuestro país, familia, amigos, iglesias. Otros habéis perdido la salud, la juventud, a la persona que amabais, vuestro hijos se han hecho mayores o han empezado a llegar vuestro nietos.
- Los cambios nos estresan y desconciertan.
- Nos gusta la rutina, que todo suceda tal y como lo hemos provisto, como sucede cada mañana.
- Pero cuantas veces nuestra vida da un giro inesperado.
- Por tanto no debemos pensar que lo de los cambios no nos va a tocar, lo que debemos pensar es cómo vamos actuar frente al cambio.
- A veces los cambios son voluntarios, pero no por eso fáciles.
- ¿Cómo podemos afrontar el cambio de una manera positiva y bíblica?
- Muchas veces es la vida la que nos impone el cambio.
- Ya sea laboral, familiar, económico o personal, otras veces somos nosotros los que elegimos cambiar.
- Aunque los cambios a veces nos sorprenden, en muchas ocasiones es por que no habíamos visto las señales que nos avisaban de que un cambio se avecinaba o era necesario.
- En Génesis 31: 1. Jacob, el hijo de Isaac y hermano de Essaú, después de vivir, Jacob se entera de una serie de cosas que propician un nuevo cambio en su vida:
- Pero Jacob se enteró de que los hijos de Labán andaban diciendo: «Jacob se ha ido apoderando de todo lo que le pertenecía a nuestro padre, y se ha enriquecido a costa suya.»2 También notó que Labán ya no lo trataba como antes.3 Entonces el Señor le dijo a Jacob: «Vuélvete a la tierra de tus padres, donde están tus parientes, que yo estaré contigo.»
- En algún momento, como Jacob, comprendemos que nuestra vida necesita un cambio.
- El pobre Jacob se enteró por terceras personas, de que sus cuñados hablaban mal de él a sus espaldas.
- Ese es el primer síntoma claro de que necesitas un cambio. El entorno comienza a ser hostil. Esto pasa hasta en la naturaleza.
- Acusaban a Jacob de robar su herencia y su propio suegro le miraba mal.
- ¿Cómo se había llegado a esta situación? Si le hemos los dos capítulos anteriores lo comprenderemos. Labán había explotado a Jacob a cambio de sus dos hijas y después había hecho muchas cosas para que siguiera dependiendo de él económicamente.
- La primera señal de alarma por tanto son problemas y que los que te rodean comienzan a hablar mal de ti.
- Jacob por temor, se había resistido al cambio y estas eran las consecuencias.
- ¿Por qué nos resistimos al cambio?
- En primer lugar porque nuestra amada rutina se altera. Yo soy muy costumbrista, pero lo malo es cuando usamos eso para hacernos prisioneros de nuestro día a día y no somos capaces de ver más allá.
- Los hábitos nos permiten hacer muchas cosas sin pensar. Desde llevar a los niños al colegio, comer a ciertas horas o pasear (El caso de los tíos).
- Pero los hábitos no son algo innato, es algo adquirido.
- La primera es la resistencia a cambiar a los hábitos.
- La segunda razón es el temor a lo desconocido, que nos produce el cambio. Tenemos miedo a lo desconocido, aunque esto pueda parecernos mejor.
- Algunos se sienten más cómodos en los viejos problemas que en las nuevas soluciones.
- La tercera razón es porqué el propósito del cambio no está claro. Es decir: no entendemos bien porqué hemos de cambiar. No se nos explica. Confusión.
- En cuarto lugar tenemos temor al fracaso. No estamos seguros de conseguirlo y preferimos quedarnos como estamos.
- Por ultimo, el esfuerzo nos parece mayor que el beneficio. No solemos cambiar a no ser que estemos seguros de que eso nos va a beneficiar.
- Jacob sufrió este mismo proceso.
- El se resistió al cambio, estuvo veinte años sirviendo a Labán. Tenía temor a volver, no sabía cómo le iba a recibir su hermano. No tenía claro que iba a hacer de nuevo en su tierra, ya que su hermano era el heredero legal. Temía fracasar, pensaba que no lograría abrirse paso por sí mismo, que su suegro le detendría. Por último, no sabía si el esfuerzo merecía la pena.
- ¿Te ha pasado a ti esto alguna vez? A mí muchas veces.
- Pero Jacob siguió uno pasos que nos pueden beneficiar a todos a la hora de acometer o sufrir cambios en nuestra vida.
- ¿Cómo debemos actuar ante los cambios?
Pero Jacob se
enteró de que los hijos de Labán andaban diciendo: «Jacob se ha ido apoderando
de todo lo que le pertenecía a nuestro padre, y se ha enriquecido a costa
suya.»2 También notó
que Labán ya no lo trataba como antes.3 Entonces el Señor le dijo a
Jacob: «Vuélvete a la tierra de tus padres, donde están tus parientes, que yo
estaré contigo.»
4 Jacob
mandó llamar a Raquel y a Lea al campo donde estaba el rebaño,5 y les
dijo:
—Me he dado cuenta de que su padre ya no me trata como antes. ¡Pero el Dios de mi padre ha estado conmigo!6 Ustedes saben muy bien que yo he trabajado para su padre Labán con todas mis fuerzas.
- El primer paso, como ya hemos dicho, fue consciente de que su vida necesitaba un cambio.
- Este paso es importante si somos los que comenzamos el cambio, si este nos viene impuesto, no nos hace falta. Aunque normalmente es mejor que uno se marche de un sitio antes de que lo echen.
- El segundo paso, Jacob consultó a Dios y este le dijo lo que tenía que hacer, confirmó que era necesario el cambio.
- Verso 16: Por eso, haz ahora todo lo que Dios te ha ordenado
- No cambiemos hasta estar seguros de que Dios apoya el cambio. De otra manera, puede que el remedio sea peor que la enfermedad.
- El tercer paso, Jacob consultó a sus esposas. No tomó el cambio en solitario. La soledad no es buena consejera. Además, ellas estaban implicadas en el cambio. Muchas familias se han roto, separado o enemistado, porque uno de los cónyuges ha tomado una decisión sin consultar con el otro. Jacob lo hizo y eso que era un tiempo en el que la mujer no tenía opinión.
- El último paso, es también muy importante, no demoró la decisión. Si tienes que hacer algo hazlo, aunque los otros no lo entiendan. Si esperas a que todo el mundo esté conforme y de acuerdo, nunca lo harás.
- En el versículo 17 lo dice claramente:
17 Entonces
Jacob se preparó y montó a sus hijos y a sus esposas en los camellos,18 puso en
marcha todo su ganado, junto con todos los bienes que había acumulado en Padán
Aram,[b] y se dirigió hacia la tierra de Canaán, donde vivía su
padre Isaac.
- A veces la demora es una excusa que oculta tu temor al cambio.
- Pero Jacob y sus mujeres también hicieron varias cosas negativas que solemos hacer cuando enfrentamos un cambio.
- La primera fue irse sin enfrentarse antes a su pasado.
- 19 Mientras Labán estaba ausente esquilando sus ovejas, Raquel aprovechó el momento para robarse los ídolos familiares.20 Fue así como Jacob engañó a Labán el *arameo y huyó sin decirle nada.21 Jacob se escapó con todo lo que tenía. Una vez que cruzó el río Éufrates, se encaminó hacia la región montañosa de Galaad.
- No avisó a su suegro. Tenía temor a enfrentarse a él. Huir nunca es a manera de enfrentarse a una situación.
- Si lo hacemos, dejaremos siempre cosas pendientes que vendrán a nuestro camino y nos frenarán en nuestro avance.
- La segunda cosa que hicieron mal fue llevarse los dioses de Laban.
- Muchas veces queremos cambiar y cambiamos, pero no queremos renunciar a algunas cosas de nuestra antigua vida.
- Eso nos pasa mucho cuando nos convertimos y esas cosas se hacen diosecillos en nuestra vida.
- Raquel se llevó los ídolos de su padre y eso también tuvo consecuencias en su vida.
- Cuando cometemos estos dos errores: huir de las cosa sin enfrentarnos a ellas o no dejar todo lo viejo en el pasado. Muchas veces nuestro pasado nos persigue e impide el cambio.
- Leemos en el versículo:
- 22 Al tercer día le informaron a Labán que Jacob se había escapado.23 Entonces Labán reunió a sus parientes y lo persiguió durante siete días, hasta que lo alcanzó en los montes de Galaad
- Laban siguió a Jacob, quería que volviera y que no avanzara.
- Tenía sus razones para estar enfadado, había sido engañado y burlado.
- Pero Dios había prometido a Jacob su protección. Lo cumplió advirtiendo a Laban de que no le hiciera daño: 24 Pero esa misma noche Dios se le apareció en un sueño a Labán el *arameo, y le dijo: «¡Cuidado con amenazar a Jacob!»
- Al final esta situación permitió decirle a la cara todo lo que les había separado. Jacob enfrentó su pasado y salio victorioso.
- Entonces, ¿Cuáles son los síntomas que indican que debemos cambiar? ¿Cuáles son los pasos que Dios quiere que demos en el proceso?
Conclusión.
- La primera es la resistencia a cambiar a los hábitos.
- La segunda razón es el temor a lo desconocido, que nos produce el cambio. Tenemos miedo a lo desconocido, aunque esto pueda parecernos mejor.
- La tercera razón es porqué el propósito del cambio no está claro. Es decir: no entendemos bien porqué hemos de cambiar. No se nos explica. Confusión.
- En cuarto lugar tenemos temor al fracaso. No estamos seguros de conseguirlo y preferimos quedarnos como estamos.
- Por ultimo, el esfuerzo nos parece mayor que el beneficio. No solemos cambiar a no ser que estemos seguros de que eso nos va a beneficiar.
¿Qué pasos debemos dar para que el proceso de cambio se consolide?
- El primer paso, como ya hemos dicho, fue consciente de que su vida necesitaba un cambio.
- El segundo paso, Jacob consultó a Dios y este le dijo lo que tenía que hacer, confirmó que era necesario el cambio.
- El tercer paso, Jacob consultó a sus esposas. No tomó el cambio en solitario. La soledad no es buena consejera.
- El último paso, es también muy importante, no demoró la decisión. Si tienes que hacer algo hazlo, aunque los otros no lo entiendan.
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