jueves, 09 de septiembre de 2010

He leído esto en mi devocional y quería compartirlo. Dios tiene esta forma de promocionar: se llama servir.

Imagínate lo emocionante que es recibir una promoción. Has trabajo arduamente, las horas que te corresponde, y has aprendido a hacerlo bien. Y ahora te van a dar una recompensa. Te van a promover de gerente nocturno del
restaurante a lavador de platos; de coeditor del periódico de la escuela a reportero; de asistente ejecutivo a clasificador de correspondencia.
Eso no suena bien, ¿verdad? ¿Acaso una promoción trae más beneficios y una mejor paga? ¿Acaso da la oportunidad de estar más expuesto a la vista pública? No según lo que dice Dios que es una promoción.
En Hechos 6, la iglesia primitiva estaba teniendo problemas. A algunas viudas no las estaban incluyendo en la distribución diaria de alimentos y ellas se estaban empezando a quejar a los apóstoles. Los apóstoles pidieron a los creyentes que designaran a «siete hombres de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría» para hacer esta tarea más bien ordinaria (v.3).
¿Les dieron a esos siete líderes espirituales de la iglesia primitiva puestos de maestros, líderes de la iglesia o pastores? No. Los pusieron a servir las mesas. ¡Vaya con las promociones!
Pero esa es la idea de Dios de lo que es una promoción. No es elevar a una persona a posiciones más y más altas, ni siquiera aspirar a esos trabajos que dan gloria. La idea que tiene Dios de una promoción es servir.
Incluso promovió a su Hijo Jesucristo de un lugar de honor en el cielo a morir en la cruz por nosotros aquí en la tierra. Eso no suena a promoción. Cristo dijo en Mateo 20:26,27: «… el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor. Como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino par servir y para dar su vida en rescate por todos.»
Probablemente sea hora de reexaminar tus ideas de promoción y servir en la
familia de Dios. No se trata de ser mejor y mejor para impresionar a la gente. Se trata de servir a Dios y a los demás hasta en las cosas más sencillas. ¡Eso es lo que Dios quiere! —AB
R E F L E X I Ó N
■ ¿Cuál es mi idea de promoción máxima?
■ ¿Por qué es el servicio tan importante en el plan de Dios? ¿De qué maneras
puedo servir a los demás?

 


Tags: cristianos, evangélicos, devocional, iglesia

Publicado por marioescobargolderos @ 11:43  | Devocional
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